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Bitácora de Juan Marcos LL.

Hoy un año

Zaragoza, 24 de febrero de 2006

Estimados amigos todos,

Escribo estas líneas con una buena dosis de satisfacción y esperanza. Satisfacción por el deber cumplido hasta hoy y esperanza en el futuro. Mucho es lo que hemos hecho, estoy convencido de que mucho es también lo que nos queda por hacer.

Hace ahora un año, tal fecha como hoy, las Cortes Aragonesas nos concedieron el reconocimiento de nuestra Universidad. Yo aún no trabajaba aquí, sí es cierto que por la amistad que me une a los que ya lo hacían, sentí como mía esa concesión y así lo celebramos. No menos importante es la satisfacción que sentí como hombre, crear una Universidad no sólo va unido a la transmisión de unas enseñanzas académicas, y en nuestro caso una enseñanza integral. Dar origen a una Universidad es contribuir a la sociedad, favorecer la cultura, incentivar la investigación y el desarrollo, participar en definitiva de esa virtuosa labor que es el bien común.

Mes y medio después yo ya formaba parte del proyecto. Recuerdo aquellos inicios con añoranza pese a las incertidumbres vividas, hoy en gran media cubiertas. Y digo en gran medida, otras muchas surgen, ese es el acontecer que nos depara la continuidad de la existencia. Esa es la mayor razón de que gozamos del gran valor de la vida.

Aquí se conoce y se enseña la sabiduría. Todos contribuimos desde nuestros sitios: alumnos, docencia y no docencia. Tenemos la obligación de practicar esa sabiduría. No sea que nos pase como a quien pusieron a mostrar tesoros valiosísimos, pero no tuvo derecho a poseerlos ni disfrutarlos.

Fundamental resulta tener presente que en el desarrollo de nuestras actuaciones, en todas y cada una de ellas, la influencia se producirá también sobre toda la sociedad. Se quiere decir con ello, y me parece que no descubro nada, que la Universidad cumple una función de servicio social. El cumplimiento de ese servicio social estará presente en toda acción de la Universidad y constituye, a su vez, razón de ser de la propia Universidad.

La principal de las funciones que realiza la Universidad dentro de ese servicio a la sociedad es, ni más ni menos, que la búsqueda de la verdad. Con ello se busca dar solución a una de las más importantes necesidades humanas, la búsqueda constante de la verdad. Se trata de un serio y permanente progreso en el saber, saber en su totalidad y en su plenitud.

Cualquier sociedad, y la nuestra no está exenta de ellas, tiene multitud de amenazas que constantemente se vierten sobre el hombre y la mujer como máximos protagonistas de la misma. En muchas ocasiones estos peligros son consecuencia del propio devenir del sistema. A su vez, y creo no descubrir nada, la educación tiene mando sobre el sistema; es lógica su influencia sobre el dinamismo de la misma.

Por todo ello es importantísimo que la Universidad cumpla la función anteriormente comentada y lo haga desde la máxima responsabilidad, con el cumplimiento estricto de sus obligaciones.

La Universidad debe ser ese sitio donde se busque y se diga la verdad, se diga y se oiga. Aquí se debe llevar a cabo, con absoluta independencia e imparcialidad, todo el esfuerzo por esa búsqueda constante de la verdad; de la absoluta y entera realidad según los métodos científicos. Se trata del ejercicio de la crítica libre, desde la que se construye y se progresa.

Nuestra Universidad San Jorge cuenta además con el baluarte de su ideario, su inspiración y humanismo cristiano; partir de la raíz primigenia de la dignidad, la libertad y la inteligencia humana. Este punto de salida constituye toda una ventaja en esa maravillosa aventura que a la Universidad le ha sido asignada. Esta identidad no quita nada a la Universidad, sino que más bien la valoriza al máximo.

Es muy importante que todo el personal universitario, docente y no docente, sea conocedor de lo aquí expuesto. Unos y otros, independientemente de la función que realicemos, somos responsables de esta tarea encomendada en el ejercicio de nuestras acciones.

Por lo tanto cualquier actividad de la Universidad San Jorge tiene en si misma, por pequeña que esta sea, una trascendencia por su contenido y consecuentemente una responsabilidad hacia el exterior.

Esta situación queda perfectamente reflejada en la labor comercial y promocional, departamento al que yo pertenezco, primer contacto humano para muchas de las personas que pueden posteriormente pasar a formar parte de esta casa. A pesar de ello es muy importante ser consciente de que todas nuestras acciones, independientemente del departamento del que procedan, tienen un componente comercial. De ahí la importancia de asumir y vivir conjuntamente lo aquí expuesto.

No me gustaría acabar sin hacer una mención a la convergencia europea a nuestro nivel educativo, ésta puede favorecer extraordinariamente el organigrama universitario y así ayudar a la orientación del estudiante. Por estos y por otros muchos motivos, son varios los cambios requeridos, damos la bienvenida a una iniciativa tan saludable.

No es menos cierto que, a la vez, muchas son las inquietudes e incertidumbres que crea en el ambiente universitario este propósito. Por ejemplo, resulta curioso que el primer intento de convergencia en el ámbito educativo por parte de la Unión Europea haya empezado por el final. Muchos son los estadios en la política educativa que requieren de reformas y no únicamente los universitarios. Bienvenida sea en cualquier caso. La apertura del mercado de trabajo y la extinción de barreras laborales debe ir inseparablemente unida a la normalización y homogenización de las titulaciones y sus planes de estudio, la libertad de enseñanza y la igualdad en el reconocimiento de todos los derechos debe ser la mayor y mejor consecuencia.

Nada más. Uno en este momento a toda la familia de la Universidad San Jorge, ante la mirada de Dios, al inicio de un nuevo tramo del camino en el compromiso científico y formativo.

Un fuerte abrazo a todos y felicidades.

 

Juan Marcos LL

Vibrar por la Vida.

Vibrar por la Vida.

 

El martes fue el día. Su constitución fue hace poquito en una reunión más informal, pero el martes se notó. Provida-Aragón ha dado sus primeros pasos, se ha reunido la Junta directiva.

 

Tenía todo el aspecto de ser la típica primera reunión de alguien que todavía no se ha reunido. Todos querían hablar, todos tenían algo que decir, todos podían aportar. Álvaro, como buen médico, ha traído el orden prescrito y revisado; y ha dirigido la reunión con la misma pasión con que se muestra siempre, estar con él es como pensar que este tremendo problema se ha solucionado. Juncal y su teléfono continuamente descolgado para salir al quite, valga el término taurino, en todo aquello que pueda ayudar. Nacho ocupaba el núcleo de la mesa y pretendía centrar continuamente el debate como un entrenador que supervisa que cada uno esté en su sitio, un seguro tenerlo. Pilar contribuye a la organización desde su novedad, y que no se nos olvide, desde su continuo contacto con el asunto en su profesión y en su familia; yo soy consciente de la esperanza con la que aguarda este proyecto. Mi amigo Fernando, generoso con la cerveza, la reunión era en su casa. Me da la sensación por lo que lo quiero y lo conozco que él aquí puede canalizar su maravilloso proyecto de que todos servimos para algo, todos sin excepción, también aquellos a los que no se les da oportunidad. Daniel podría estar hablando en esa reunión, y en cualquier reunión en la que se hablase del derecho a la vida, eternamente. Yo a Daniel lo identifico con esto, es estar junto a él y brota la necesidad de posicionarse en lo que podría ser sólo su batalla personal por la fuerza con la que la asume. Jasnagora nos dice que nos movamos, ella lo hace todos los días y sabe de lo que habla; un revulsivo que diríamos en el fútbol. Juanjo no vino a la primera reunión pero vendrá, se muere de ganas por venir; necesitamos que venga.

 

Provida viene a ocupar un hueco que estaba desierto en esta defensa de la vida en nuestra Comunidad autónoma de Aragón. Se trata de culturizar, sensibilizar, tomar conciencia, denunciar y aportar soluciones en relación a todos aquellos atentados que la vida humana sufre. Creo que esta faceta es muy necesaria después de más de veinte años de oficialización del mayor de estos atentados, el aborto.

 

El peor favor que le podemos hacer a las victimas es el silencio. En primer lugar pensemos que las leyes, amén de consentir o prohibir, también educan. Estoy convencido de que hoy muchas “personas de bien” se posicionarían a favor del aborto. Pensemos que para empezar muchas generaciones han nacido con la legalidad del aborto y han padecido la labor mediática, política, informativa y cultural a favor de la muerte. Quienes tenemos este asunto constantemente en nuestro pensamiento podemos escuchar a nuestro alrededor quienes pronunciándose en contra de legalizar el aborto libre nos añaden: “Hombre, yo en caso de violación… es que es muy fuerte, Marcos, en ese caso no puedes pedir a esa persona que tenga el niño”. O bien esta otra joya: “Yo en caso de malformación, creo que hay que pensarlo. Hacer nacer a un niño para sufrir me parece una injusticia”. Ningún comentario hacia todas aquellas medidas de reproducción y anticonceptivas que llevan implícito el aborto. Muy pocos son conscientes de que detrás de la mayoría de los anticonceptivos está el aborto. Muy pocos saben que con la legislación vigente se generan embriones sobrantes en las clínicas de reproducción y estos tienen como final el aborto o la utilización médica, la muerte igualmente. Nadie sabe que aunque no sobren embriones fuera, pueden ser excesivos los resultantes de la implantación y en ese caso llevamos a cabo lo que eufemísticamente llaman la selección embrionaria, o sea el aborto.

 

Tenemos una gran batalla por delante, tenemos la responsabilidad de decirle a la sociedad civil y a la política que en España la mayor causa de mortalidad es el aborto por encima de otras que parecen preocupar más a los medios de comunicación. Que en este país mueren todos los días doscientas cincuenta personas como consecuencia del aborto legalizado y otros cientos o miles, no lo sabremos nunca, como consecuencia de los métodos anticonceptivos abortivos y algunos métodos de reproducción en clínicas.

 

Afortunadamente, y la verdad es que no sé por cuánto tiempo, en España el aborto es un delito. Es un delito que en alguno de sus supuestos no conlleva la pena, pero es un delito. Ésta es otra de las concienciaciones que tenemos que llevar a los demás, estoy convencido de que muchas personas se posicionarían en defensa de la vida y en contra del aborto si conocieran el crimen organizado y las consecuencias que esta forma de matar ocasiona.

 

El aborto, el terrorismo, la eutanasia, son lo mismo: negocios económicos cuantiosos, en torno a ellos se mueven enormes cantidades de dinero como para verse no sólo omitidos como crímenes contra el ser humano, también defendidos y patrocinados desde instituciones y oscuros intereses no tan desconocidos.

 

Tenemos mucho que hacer desde los movimientos provida. Creo que este grupo humano que constituye la Asociación en Aragón va a dar mucho de si, tiene buena pinta. El camino será difícil y la tarea ardua; la compañía extraordinaria. A por ello.

 

Juan Marcos LL.

    

   

Mis Viudas.

Mis Viudas.

  

Este domingo pasado de San Juan viví la misa que, como clausura de la semana cultural, celebraba la Asociación de Viudas de Tarazona.

Soy hijo de viuda, siempre he sido hijo de viuda. Mi padre se nos fue a la edad de cuarenta y siete años, un treinta de junio de mil novecientos setenta y seis. Día en el que nací yo, cumplía entonces seis años. A los dos años de quedarse viuda mamá fundó en Tarazona la Asociación. Alguien se desplazó desde Zaragoza y le invitó a dirigir este proyecto, mi madre tomo el testigo y no dudo en ponerse al frente. Recuerdo aquellas primeras reuniones en nuestra propia casa, un grupo de señoras desconocidas en su mayoría, acudían a casa y tenían reuniones maratonianas.

 

El recuerdo que más conservo en mi memoria era el de aquellas tardes de sábado o domingo en el que mamá me llevaba con ella a la Asociación. La Asociación estaba al lado de la casa de mi abuela paterna, patio oscuro y con mucha humedad. Una figura daba comienzo a la barandilla de la escalera, tenía arriba un farol que nunca lucía. Recuerdo también el terrazo del suelo, era como la baldosa de la calle, fría, muy fría. Humedad en las paredes y un olor característico que marcaría mi recuerdo. Cuando accedíamos al piso, recorríamos un pasillo a la izquierda para llegar a las dos habitaciones que formaban la Asociación, el resto del piso fue siempre una incógnita que nadie me resolvió. Después me enteré que esa casa había sido de mis antepasados, curioso. Hay muchas incógnitas de aquellos años, la mayor de ellas es la ausencia tan temprana de mi padre. Pasados los años, y con una creencia en Jesucristo, acepto su muerte. Todos hablan bien de él, estoy seguro de que Dios necesita hombres buenos cerca y eligió a mi padre. Un poco pronto, la verdad. No sé muy bien por parte de quién he oído ese comentario de alguien que en una reunión familiar dijo aquello de “pero que faena nos ha hecho éste muriéndose”.

 

Pero volvamos a la Asociación. Eucaristías en las que yo empezaba a participar, charlas, juegos y meriendas. Tengo buen recuerdo de unas cajas grandes de dobladillos de chocolate. Un cuarto contiguo estaba lleno de juguetes, al jardín no se podía bajar. Más tarde entendí que el obispado les había dejado parte de la casa que se utilizaba para otras actividades.

 

Mamá me llevaba porque yo era pequeño y no me iba “por ahí” que decimos en Tarazona, mis hermanos sí que se iban a dar una vuelta. Muchas gracias tengo que dar de haber podido pasar allí grandes y maravillosas tardes, conocí que yo no era el único niño que no tenía padre. Recuerdo que iba a clase con dos de ellos. De uno tengo un recuerdo estupendo y sé de él, del otro tengo menos recuerdo y no sabría decir que fue de él. Éste segundo era hijo de Guardia Civil, pasó un par de años en Tarazona y luego se debió volver a su tierra andaluza. En una ocasión, como en tantas otras, el profesor se dirigió a la clase aconsejándonos que nos apoyásemos en nuestros padres para resolver determinado problema. Seguro que el profesor lo hizo como generalización y sin ninguna intención de desprecio hacía quienes no íbamos a encontrar en casa ese apoyo en su totalidad. En el momento de la invitación el profesor en cuestión pasaba junto a nosotros, yo estaba sentado junto a este otro chico, el profesor acarició la cabeza de mi amigo en señal de condolencia. Mi amigo dejo transcurrir el especio y el tiempo necesario para que, sin que éste lo llegase a escuchar, le dirigió un “hijo de puta” rabioso como yo nunca había oído. Al ser de un pueblo uno estaba acostumbrado a oír hablar mal, pero esa palabra yo no la había oído jamás, en vez de provocarme rechazo me hice con parte del insulto y con una mirada a mi amigo asumí la mitad de responsabilidad en la ofensa proferida. Nunca habíamos bajado a casa juntos, ese fue el primer día, recuerdo que un día alguien le llamo gitano y yo le pegué. Ya había pagado mi deuda con mi amigo huérfano de padre como yo.

 

Otro gran recuerdo fueron los viajes. Señoras a las que la asociación ofrecía viajar por primera vez, señoras que encontraban en la asociación su oportunidad de salir de casa y aquellas que manifestaban despecho como anunciando que aquí no se había acabado nada. Cuanta alegría, cuanta tristeza, cuanta amistad, cuanta soledad, cuanta conversación cruzada y mucho silencio. Si una iba de negro, o era mayor o su marido había muerto hace poquito.

 

En el veinticinco aniversario de la Asociación en Tarazona se publicó un libro celebrando su andadura, con dicho motivo se homenajeó a mamá en un acto muy emocionante. En dicho libro aparecen testimonios de muchas viudas, uno me gustaría extraer como ejemplo:

 

“Soy una señora de setenta y cuatro años. Hace veintitrés años que me quedé viuda con diecisiete mil pesetas de pensión. De lo que he pasado ya no me acuerdo. Soy una mujer muy feliz, con libros, flores y cantidad de tiempo libre para disfrutarlo. A veces me siento bendecida por encima de mi prójimo por haber encontrado la felicidad tan fácilmente. Vivo sola.”

 

Este testimonio refleja la mayoría de los casos y situaciones en los que una viuda se ha quedado en nuestro país durante muchos años como consecuencia de su viudedad.

 

Creo que esto de la Asociación en Tarazona, en Zaragoza y allí donde se creo, ha sido y es una extraordinaria idea. Duda y pudor en los inicios por parte de la viuda que entraba a formar parte de la Asociación, finalmente alegría y agradecimiento. Allí encontraron la posibilidad de compartir con otras mujeres la misma desgracia, allí han encontrado el apoyo para todas aquellas cuestiones que revindicar a la Administración y sobre todo han encontrado la necesidad de volver a sonreír.

 

Es curioso, hoy me he levantado y en la radio he escuchado una reivindicación que desde hace días se está haciendo en el programa de Luis del Olmo, las pensiones de las viudas. De esto soy testigo, conocedor y protagonista de constante denuncia desde mi acción política. Una viuda o viudo en España, por no sé que extraña razón se queda con la mitad de la pensión que le correspondería en vida al marido o la mujer. Esta medida ha perjudicado notablemente a aquellas viudas que quedaron en esta situación en épocas finales de la dictadura y principio de la democracia. Se trata de personas que en muchos casos no han trabajado nunca fuera de casa y que desde situaciones económicamente muy difíciles has sacado familias adelante. El miércoles, Cáritas, publicaba un informe por el que cerca de sesenta y cinco mil personas en Aragón, con sueldos por debajo del salario mínimo, viven en el umbral de la pobreza.

Tres millones de viudas, bien organizadas, pueden cambiar un Gobierno. El estilo y talante conservador de muchas de ellas, su espíritu de sacrificio y su respeto a la sociedad establecida les ha impedido llevar a cabo una revolución social. La Administración de hoy, y también la de ayer, saben que esta generación que ha sacado a cientos de familias adelante llega a su fin. Hoy las cotizaciones a la seguridad social tienen su respuesta, además la mayoría de las mujeres trabajan.

 

Cristo ya anunciaba el desprecio que estas mujeres iban a sufrir, Él las incluyó entre aquellas personas a las que había que prestar especial atención.

 

He querido con estas notas rendir un homenaje a todas estas mujeres, señoras y heroínas.

 

Mi madre es una de ellas. Este sábado cumplí treinta y siete años y hace treinta y uno que murió mi padre.

 

Juan Marcos LL.

      

Foro.

Ayer tuve la oportunidad de vivir de nuevo una sesión de “foro”. Durante un buen rato del debate corrió por mi cabeza el recuerdo de esas sesiones dominicales. De nuevo me volvía a sentar en aquel merendero que se transformaba cada tarde de sesión en una maravillosa y encantadora real academia.

Tomando como base la antropología cristiana, por allí desfilaron la ideología, la libertad, la vida, la muerte, el cuerpo y un sin fin de grandes temas. Hablamos de extraordinarias verdades, el hombre y la mujer, el matrimonio; y hasta flirteamos con el miedo y la moda. No podría enumerar todos los temas que pudimos disfrutar, no sabría recordar cuántas personas tuve la oportunidad de conocer y cuántos pensamientos pude compartir.

El ambiente describía perfectamente aquello con lo que yo sentía enfrentarme cada tarde de domingo. Esa mesa alargada sin límite, ese mantel rojo fuerte, las velas, los ceniceros, las estufas en invierno; el ponente al fondo, custodiado por una lámpara que elevaba la luz al cielo como si él nos la irradiara a todos los que con pasión esperamos la lección. Era como adentrarse en la caverna del saber, los manjares que allí se degustarían eran cuantiosos, creo sinceramente que ese fue el año que subí de peso y este foro tuvo algo de culpa.

Recuerdo con rabia como de repente y ante la enjundia de los asuntos, se puso de moda partir en dos los temas, sesión de exposición y sesión de debate. Me mataron, mi “pasionalidad” e “imprudencia opinadora” no me permitieron conciliar el sueño muchos de esos domingos. Siempre busqué compañía en el coche para la vuelta, con nadie conseguí anticipar ni una pizca de debate, tuve la sensación de que el único que estaba dispuesto a saltarse las normas, una vez más, era yo. En más de una ocasión los anfitriones me invitaron a continuar la fiesta, la suerte y el honor de sentarme en su mesa. También en el menú se habían esmerado, tuve la tentación de compararme en alguna ocasión con Adriano en sus memorias; a largas ceremonias romanas en el Senado, seguían esplendidos y merecidos banquetes que premiaban la batalla del guerrero.

El ponente tenía a la derecha al regidor de la sesión, éste tenía la misión de centrar el tema al terminar la ponencia, así como centrar el debate al comenzar y terminar el mismo. Cada intervención era una nueva exposición, tan rica y nutrida como la anterior, disfrutábamos de él y él me da la sensación que de nosotros. Todos, todos estábamos ansiosos por intervenir. A la derecha del ponente se colocaba la organizadora, su puesto era estratégico, controlaba todo el aforo y nos dirigía miradas indicativas de rogativa para que abriéramos boca o de súplica para que nos callásemos ya.

Cerca de ellos se sentaba uno de los sacerdotes, solía intervenir de los primeros y de alguna manera nos marcaba el curso de nuestras intervenciones en la recta y querida interpretación que todos compartíamos. No obstante fue él quien nos regaló la primera sesión de nuestro querido foro. Cuando apenas quedaban veinte minutos, llegaba otro de los sacerdotes, todos entendíamos que venía de celebrar la misa y no tenía que darnos explicaciones de su reiterado retraso. Éste sólo estaba esos veinte minutos pero yo no sé como lo hacia para parecer que al terminar había estado toda la sesión. Su intervención era esperanzadora y venía a dar al asunto tratado ardores evangélicos que hacían fuertes nuestras tesis. Curioso, principio y fin…

Mis intervenciones, me atrevo a confesar, tuvieron más de corazón que de cabeza en muchas ocasiones, en alguna de ellas tuve la sensación de que eran curiosamente deseadas por el auditorio. En seguida me di cuenta de que la ironía y simpatía que procuré emplear en alguna de mis intervenciones era resultona. Confieso que en ocasiones esa dosis de alegría me sirve para cubrir la ausencia de otro tipo de contenido, a sí mismo no creo ser capaz de renunciar a llevarme la sonrisa del otro si Dios me ha dado la facilidad de obtenerla.

Gracias, gracias a todos aquellos que han hecho posible este foro. No pierdo la esperanza de su reedición.

Como decía antes, ayer tuve la oportunidad de vivir una sesión final, con película incluida, de otro foro que este año se ha celebrado en torno a un libro de antropología de J M Burgos. Era un foro junior, con edades más jóvenes y caras nuevas. La película: “Caso mai”, ésta ya sirvió de cine forum en aquella otra sesión del foro.

La película es fantástica, nos muestra la cruda realidad de muchos matrimonios que no están construidos sobre los cimientos necesarios. El encanto inicial y la pasión del principio son eso, encanto y pasión sin más. La misma pareja y los agentes externos se encargan de ir minando un matrimonio en el que nada de lo que lo destruye tiene respuesta por parte de éste. El final de aquello más grande que le puede suceder al hombre, la donación y la entrega en vida, se convierte en un estrepitoso fracaso.

Yo sugería la frase de Nietzsche que creo aplicable a este caso, la grandeza de la persona se mide por la cantidad de verdad que es capaz de soportar. Esto, en una convivencia para toda la vida como es el matrimonio, ha de darse.

Pero quien verdaderamente estuvo esplendida fue la anfitriona de la casa. Tuvimos la suerte de que Mercedes nos acompañara, ella fue la primera en hacer un análisis de la película, la vivencia y el testimonio desde el que habló hicieron de su comentario algo realmente creíble. La brillantez de la exposición y la carga de su contenido fueron muy ricas, pero la verdadera riqueza de su discurso está en la unidad de vida, el ejemplo, y creo que los que queremos y conocemos a esta familia somos testigos de ello.

Doy gracias a Dios por haber puesto a esta familia y a todas las personas que allí he conocido en mi camino. Uno tiene la sensación de que esa casa es como ese lugar al que uno siempre ha de volver.

 

Juan Marcos LL

 

 

 

Arrepentimiento y perdón... espero.


 

Lo que a continuación escribo, ya lo he escrito antes. Ocurre que como no tengo experiencia en esto de los blog, al finalizar mi comentario le he dado a previsualizar y mira tú que mi artículo ha desaparecido. Así que repito: Yo creé este blog hace más de un año por iniciativa de mi buen amigo Fernando Lostao, gran enamorado de este instrumento y firmemente convencido de su utilidad. Recuerdo que comimos juntos el día de fin de año con nuestro otro buen amigo Carlos Palazón, la sobremesa fue en Jerusalén 5, donde junto con la degustación de un extraordinario brandy, creamos este pequeño rincón de sentimientos.

Cuando por segunda vez me he puesto a escribir esta nota, ha surgido una pestaña en la parte superior del texto en la que se me ofrecía recuperar el contenido del artículo que estaba escribiendo, pues bien, lo que ha recuperado es el título y santas pascuas. Algo es algo, yo estaba diciendo que pedía perdón por haber incumplido esa promesa que adquirí con la apertura de este blog y que he incumplido manifiestamente, de esta manifestación se ha encargado mi amigo Fernando; cada vez que él me hablaba de una nueva publicación en su blog me recordaba que yo no estaba haciendo nada.

Y hablando de Pascuas, tiempo litúrgico que vivimos, digo yo que es un buen momento para renacer con el Señor. Así que aprovechando esta nueva fuerza que tenemos y sabiendo que somos eternamente perdonamos, vamos allá.

Me atrevo a añadir, y le doy más excusa a mi ausencia, diciendo que nunca se llega tarde a ningún sitio. Esto lo aprendí de Camilo José Cela en su discurso del Premio Cervantes: el tiempo nació a la vez que el tiempo, no antes ni después. Nunca se llega ni más pronto ni más tarde a ningún sitio. Sea pues que esto tenía que ser ahora y no antes.

Vuelvo con ello a renovar mis votos y prometo de nuevo un compromiso de actualización en este espacio de intimidad que dedicaré a todos aquellos que quiero... Vosotros.

Juan Marcos LL

SALUDO DE BIENVENIDA A LA BLOGOCOSA

Estimados amigos:

Sirvan estas líneas como salutación y bienvenida a mi recien estrenada bitacora personal. Hoy 31 de diciembre de 2.005 os deseo a todos una feliz y larga vida para este próximo y esperanzado 2.006.

Con la promesa de mantener actualizado este rincón de información sobre mi persona y los compromisos y actividades por las cuales me desvivo, y en las que os quiero hacer participes, os trasmito un fuerte abrazo.